El sábado, el día en que el monseñor Jesús Alberto Torres se posesionaba como obispo de la Diócesis del Guaviare, en la capital San José del Guaviare, a 35 minutos al sur en la zona rural de El Retorno fueron encontrados los cuerpos sin vida de cerca de 26 presuntos disidentes de las Farc.La reunión en Guaviare. Foto:CortesíaMonseñor, el mismo día de su posesión como obispo del Guaviare se conoció esta masacre producto de enfrentamientos entre disidencias. ¿Cómo fue para usted ese sábado y qué le comentaban los feligreses?Sorprende que el día de la posesión se presente este hecho tan lamentable que afecta a un municipio, específicamente una vereda del departamento del Guaviare. Me moví entre la alegría por la posesión, por la acogida de los feligreses y el cariño de los sacerdotes, y al mismo tiempo, ya terminada la ceremonia y el almuerzo, las autoridades del departamento y los sacerdotes de la región me informaron de esta situación tan dolorosa que se estaba presentando en la vereda La Paz, del municipio de El Retorno. Es un hecho que marca el inicio de la labor pastoral que tenemos que hacer aquí: construir la paz bajo los criterios que el Papa León XIV nos ha indicado, una paz desarmada y desarmante.¿Qué le han comentado los párrocos de El Retorno y de los municipios cercanos sobre lo ocurrido en esta zona?El sacerdote que atiende la vereda La Libertad, a quien le corresponde el territorio donde se presentaron estos hechos, me ha dicho que es una de las veredas más lejanas de su parroquia, donde hay cultivos de coca y donde estos grupos violentos se están disputando el territorio. En esas luchas se dio esta masacre. Me han dicho que son muchas personas jóvenes, hombres y mujeres, vidas humanas que apenas estaban comenzando y que ya son víctimas de la guerra. Pienso especialmente en las familias, en cómo van a recibir los cuerpos, cómo se va a hacer el luto y en las heridas sociales que deja esta violencia.Según información de la Defensoría del Pueblo, serían al menos 26 personas muertas, muchas de ellas reclutadas forzosamente. ¿Usted tiene información sobre esta cifra o sobre la posible presencia de menores de edad?He visto, como muchas personas, un video que circula en redes sociales donde se habla de unas 23 personas muertas. Incluso alguien me comentó que la cifra podría llegar a 30, pero son datos que todavía no se han confirmado. La mayoría de los cuerpos, si no estoy mal, fueron trasladados a Villavicencio, a Medicina Legal, donde se están haciendo las investigaciones. No tengo un dato preciso, solo lo que la gente comenta. Lo cierto es que son jóvenes que no han logrado organizar un proyecto de vida y que están siendo víctimas de una lucha por el territorio, por el coltán y por los cultivos de coca, economías ilegales que generan mucha violencia en estas veredas del municipio de El Retorno.Guaviare Foto:ArchivoTambién se ha hablado del uso de la población civil como escudo en medio de los combates. ¿Han recibido denuncias en ese sentido?De esa información no tengo conocimiento. El sábado en la tarde se realizó un consejo de seguridad con las autoridades de la región, pero en ese momento yo estaba en los actos propios de mi posesión y no participé. He estado en contacto permanente con el párroco de La Libertad para que me informe de lo que ocurra, pero hasta ahora no he recibido información adicional sobre ese tema.¿Cómo se vivieron las celebraciones religiosas del domingo en los municipios del departamento?En las cabeceras municipales de El Retorno, Calamar y La Libertad se pudieron realizar los actos de culto con normalidad, porque estos hechos violentos se presentan en veredas que están a dos o tres horas de distancia. En San José del Guaviare me impresionó ver cómo el comercio, las actividades deportivas y recreativas se desarrollaron con total normalidad. A pesar de un hecho violento tan cercano, la vida urbana continuó tranquila. Es una parte del departamento, lejana a la capital, la que está sufriendo con mayor intensidad esta violencia.Uno de los temas más preocupantes es el reclutamiento forzado. ¿Qué trabajo realiza la Iglesia para prevenirlo y cuál es el llamado que hacen?Siempre hemos rechazado la violencia en cualquiera de sus formas, y especialmente el reclutamiento de niños y jóvenes, que es algo muy terrible. Son muchachos que muchas veces no tienen acceso a estudio ni a un trabajo digno. Desde la actividad evangelizadora buscamos animar a las personas a dejar las actividades ilícitas y optar por un trabajo justo. También hay un trabajo educativo que realiza la diócesis en escuelas y colegios, fomentando desde temprana edad la construcción de la paz.Frente a la política de ‘paz total’ y la persistencia de la violencia en Guaviare, ¿cuál es el llamado de la Iglesia al Gobierno?Nunca podemos cansarnos de trabajar por la paz. Faltan siete meses para que termine este gobierno y vendrá otro, pero la paz no se puede limitar a un solo mandato. Colombia lleva más de cincuenta años de violencia y hay heridas profundas. Nosotros, como Iglesia, somos agentes de reconciliación y vamos a seguir trabajando por un desarrollo más humano. El llamado a este gobierno y a los que vengan es a empeñarse en la construcción de una paz con justicia, verdad, reconciliación y garantías para todos los colombianos. Es un anhelo que está en el corazón del país y que ya es justo alcanzar.Juan Diego TorresDielas@eltiempo.com

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