En 2025, el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) se contrajo 1.14 por ciento anual, con cifras desestacionalizadas, sumando dos años consecutivos de caídas, después de la reducción de 0.61 por ciento de 2024, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Esta tasa es el retroceso anual más alto desde 2020 (8.97 por ciento). Además, en su interior, los cuatro sectores de actividad exhibieron retrocesos, lo que plasmó una debilidad estructural del sector en su totalidad, consideró Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex Grupo Financiero.

El sector de minería acumuló una caída de 6.20 por ciento, sumando dos años en fila de retrocesos. Los servicios básicos se contrajeron 0.16 por ciento, cayendo por tercer año, la construcción disminuyó 1.06 por ciento y la manufactura retrocedió 0.36 por ciento, por segundo año consecutivo.

La especialista explicó que el cierre 2025 confirma que la actividad industrial registró un año de bajo dinamismo y ajustes sectoriales significativos. Si bien la construcción mostró una recuperación relevante durante el cuarto trimestre, con un aumento de 4.3 por ciento anual, la persistente debilidad manufacturera limitó una mejora más amplia del sector.

En términos anuales, la producción acumuló su segunda baja consecutiva, evidenciando una fragilidad estructural que aún no logra revertirse, subrayó. Además, la desaceleración en industrias vinculadas al comercio exterior continúa siendo un factor restrictivo, ante su marcada sensibilidad al entorno internacional.

Para 2026, se anticipa la continuidad del proceso de reactivación, apoyado por un presupuesto más holgado y continuo dinamismo del sector externo, consideró Arturo Vieyra Fernández, economista en jefe de Grupo Coppel.

El desempeño moderado, dijo Quiroz, estará apoyado en una base de comparación más favorable y la continuidad de proyectos de construcción; aunque condicionado por la evolución de la demanda externa, la inversión productiva y el entorno comercial.

A lo anterior, se suman los riesgos asociados a la revisión del T-MEC, así como la cautela empresarial en las decisiones de inversión ante la incertidumbre comercial. 

 

MAAZ

 

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