Ganó el Celta (3-0) y se mete de lleno en el tren que conduce a Europa, séptimo empatado a puntos con el sexto (Betis) y a dos del quinto (Espanyol). Alcanzan velocidad de crucero los celestes, que suman 16 de los últimos 18 puntos que han disputado, seis partidos en los que apenas han encajado un gol. Al Rayo lo superó a base de pegada en un partido de dominio vallecano, que tuvo el balón y las intenciones, pero que se encontró con un sopapo en momentos clave, no solo porque fuesen en el final de la primera parte y el inicio de la segunda sino porque coincidieron con sus minutos de mejor fútbol. Justo ahí le atizó el Celta.El Rayo fue más porque presionó bien, fue vertical y llegó con cierta prestancia al área de su rival. Se topó con el meta Radu y con su propia falta de puntería. El Celta trabajó sin balón y se juntó bien, tarea nada sencilla ante un rival que sabe abrir el campo. Marcó en una acción en la que el lateral izquierdo Carreira sorprendió en el corazón del área con una diagonal que le generó un espacio para recibir un pase de Hugo Álvarez. Al Rayo le dolió porque estaba sometiendo a su rival. También lo hizo en el inicio de la segunda parte, pudo marcar Isi, pero quien lo hizo fue Zaragoza que no perdonó un penalti que él mismo había forzado ante Espino. Íñigo Pérez maniobró desde el banquillo del Rayo, tocó el dibujo de su pizarra y trazó una zaga con apenas tres futbolistas para lanzarse a por el partido, pero justo ahí el central Mendy se lanzó ante Swedberg con los dos pies por delante y el videoarbitraje invitó a dejar a los visitantes con diez hombres y cercenarles cualquier ilusión de regresar al partido. Redondeó el marcador Javi Rueda y lo celebró Balaídos, que pidió en coro al internacional Mingueza, pretendido por la Juventus, que no haga las maletas.

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