El rey Carlos III de Inglaterra se ha mostrado dispuesto este lunes a colaborar con la policía en la investigación contra su hermano Andrés, que trata de averiguar el alcance de su relación con el pedófilo Jeffrey Epstein, según un comunicado emitido por Buckingham Palace. El monarca ha mostrado su “enorme preocupación” por las informaciones conocidas en estos últimos días. La policía de Thames Valley está analizando ya las alegaciones, que sugieren que el exduque de York habría explotado las ventajas de su cargo oficial para reforzar lazos con Epstein después de que este hubiera concluido la pena de 18 meses de prisión por haber prostituido a una menor. Horas antes, los príncipes de Gales rompieron su silencio ante la persistente cadena de alegaciones sobre el expríncipe Andrés, tío del heredero al trono de Inglaterra. Ante el inminente inicio de una delicada visita de Guillermo a Arabia Saudí, un portavoz del Palacio de Kensington ha querido “confirmar” expresamente desde Riad que la pareja está “profundamente preocupada por las continuas revelaciones”, acuciadas tras la última difusión de documentos desclasificados por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Los archivos de Epstein muestran que, además de haber estado supuestamente relacionado con más mujeres enviadas por el magnate norteamericano, Andrés habría compartido información confidencial con él durante su período como enviado especial para impulsar las relaciones comerciales del Reino Unido en el exterior.Los archivos publicados a final de enero evidencian que Andrés envió informes oficiales de sus viajes a Singapur, Hong Kong o Vietnam en 2010 y 2011, por lo que el grupo antimonarquía República ha presentado una queja formal ante la policía. En un comunicado, la policía de Thames Valley ha confirmado que ha ampliado el “análisis de la información, en línea con los procedimientos establecidos”. El departamento estaba evaluando ya nuevas alegaciones sobre una segunda mujer supuestamente enviada en 2010 al Reino Unido por Epstein para mantener relaciones sexuales con el por entonces príncipe.En un escueto comunicado de la oficina de representación de Guillermo y Kate Middleton, los príncipes de Gales han dicho que “sus pensamientos permanecen centrados en las víctimas”. Siguen una línea similar a la trazada por el palacio de Buckingham cuando, a finales de octubre del año pasado, anunció la retirada de todos los títulos al hermano de Carlos III por la tormenta ocasionada por las nuevas alegaciones sobre sus vínculos con el pedófilo. Se trataba de la primera alusión del rey de Inglaterra y de la reina Camila a las víctimas, en contraste con la conducta de Andrés, quien nunca ha mostrado públicamente empatía, ni se ha disculpado por su proximidad con Epstein. El expríncipe mantiene su inocencia y niega incluso haber conocido a Virginia Giuffre, una de las víctimas más conocidas del pederasta, quien lo acusó de haber mantenido relaciones sexuales en al menos tres ocasiones cuando era menor de edad. Giuffre, quien se suicidó en abril del año pasado, había cerrado en 2022 un acuerdo extrajudicial con Andrés, por una suma nunca confirmada, pero que, según se ha publicado, rondaría los 15 millones de dólares (12,6 millones de euros). Para la Casa Real, las nuevas alegaciones agravan una crisis recurrente, puesto que reabren los interrogantes sobre su supuesto encubrimiento de los devaneos de Andrés y su potencial permisividad ante la relación entre el exduque de York y Epstein. Tras la salida de este último de prisión, el magnate habría sido invitado al palacio de Buckingham. De acuerdo con los documentos publicados por el Departamento de Justicia estadounidense, Andrés le remitió información confidencial relacionada con su papel de enviado comercial, que desempeñó durante una década, hasta 2011, cuando fue apartado precisamente por la controversia generada por la amistad con Epstein.Según los archivos, Andrés compartió la información cuando se quedó en la mansión de Epstein en Nueva York en 2010, apenas minutos después de que el expríncipe la hubiera recibido de un asesor del palacio de Buckingham. A pesar de que el cargo de enviado especial comercial estipula la confidencialidad como uno de los deberes primordiales, dada la sensibilidad de la información, los datos compartidos incluyeron detalles sobre sus visitas a Afganistán, Singapur o Hong Kong, e incluso oportunidades de inversión.Ante la incesante controversia, los príncipes de Gales han tratado este lunes de desmarcarse del exduque de York, quien la semana pasada consumó la humillación definitiva al ser obligado a abandonar antes de lo planeado la llamada Royal Lodge, la mansión de más de 30 habitaciones en la que llevaba residiendo desde 2002. La mudanza estaba prevista una vez concluyesen los trabajos de reforma de la que será su nueva vivienda, una propiedad privada del rey en Sandringham (en el condado inglés de Norfolk), pero la publicación de la nueva hornada de documentos de Epstein, que incluyen imágenes como la de Andrés postrado a cuatro patas junto a una mujer no identificada, y la aparente indiferencia que este seguía mostrando en público en Windsor, forzaron la mano del rey. Guillermo, de hecho, está considerado una figura clave en el endurecimiento de la respuesta de la Familia Real ante el problema de Andrés. En las pocas ocasiones en las que ambos han coincidido en público en los últimos años, el heredero se ha mostrado visiblemente incómodo con la cercanía de su tío, ignorando aparentemente cualquier intento de conversación por parte de este. Consciente del daño que las alegaciones estaban generando, como prueban las increpaciones de ciudadanos de a pie en compromisos oficiales de los príncipes de Gales o del rey, el primogénito de Carlos III ha sido una de las voces que en privado ha abogado por imponer una reacción más severa ante quien, de acuerdo con el consenso popular en el Reino Unido, fue el hijo favorito de Isabel II. El comunicado de este lunes coincide, además, con el arranque de una de las misiones diplomáticas más complejas para Guillermo, con la visita de tres días a Arabia Saudí, planteada por el Gobierno británico, responsable de proponer la agenda exterior de la Casa Real en función de los intereses estratégicos británicos. La prensa ha descrito el viaje, que incluirá un encuentro en privado con el príncipe saudí Mohamed Bin Salman, como el “gran favor” que el Ejecutivo ha pedido al heredero este año, tras la visita del propio primer ministro, Keir Starmer, en diciembre de 2024. El Ejecutivo británico ha expresado interés en reforzar las relaciones comerciales y económicas con Arabia Saudí, pese a las reservas por el historial del país asiático en materia de derechos humanos. Los tentáculos de Epstein también han alcanzado a la política británica. El primer ministro, Keir Starmer, aceptó este domingo la dimisión de Morgan McSweeney, su mano derecha y máximo asesor y estratega electoral, para reconducir su cada vez más difícil continuidad en el Número 10 de Downing Street. El jefe de gabinete cedió este domingo a la creciente presión que demandaba su salida como principal promotor del nombramiento como embajador ante Estados Unidos del veterano político laborista Peter Mandelson, cuya estrecha relación con Epstein ha generado la crisis política más grave en los 19 meses que Starmer lleva en el poder.

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