Los jugadores del Athletic Club Iñaki y Nico Williams están citados a declarar el próximo martes, 27 de enero, en calidad de investigados por un presunto delito de apropiación indebida relacionado con un vehículo de alta gama. Se trata de un Mercedes AMG E63, valorado en más de 100.000 euros. La comparecencia se realizará por videoconferencia desde las instalaciones del club bilbaíno, después de que el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Aoiz (Navarra) autorizara esta modalidad.El origen de la investigación se encuentra en una querella interpuesta por una empresa dedicada a la compraventa de automóviles, que sostiene que los futbolistas y otras personas habrían intervenido en una supuesta estafa vinculada a la entrega del coche. El juez acordó la apertura de diligencias preliminares al apreciar indicios que justificaban esclarecer los hechos.Según recoge el auto judicial, los acontecimientos se remontan a finales de 2024, cuando un intermediario trasladó al administrador de la empresa el interés de los hermanos Williams en adquirir dicho modelo de Mercedes. La compañía compró el vehículo fuera de España y procedió posteriormente a su matriculación, iniciándose entonces conversaciones para realizar una permuta por otro coche propiedad de los jugadores.La acusación, ejercida por el despacho Ospina Abogados, sostiene que durante el proceso se permitió probar el vehículo que iba a ser entregado en el intercambio y se mantuvieron encuentros personales con el objetivo de generar confianza, lo que habría propiciado la entrega del Mercedes AMG E63. Sin embargo, siempre según la versión de la querellante, la permuta no llegó a formalizarse por presuntas dificultades administrativas y se optó por una compraventa simulada, inscribiendo el coche a nombre de una tercera persona del entorno familiar de los futbolistas.El núcleo de la investigación radica en que, tras la entrega del vehículo, no se habría producido la compensación pactada. La empresa denunciante asegura que, a partir de ese momento, perdió el contacto con los investigados, lo que le habría ocasionado un perjuicio económico relevante.Los hermanos Williams, por su parte, negaron las acusaciones cuando el pasado verano se conoció la apertura de la causa judicial. En un comunicado público afirmaron no haber cometido ningún delito y denunciaron que la querella ofrece una versión “intencionadamente distorsionada” de los hechos. En su opinión, la denuncia carece de fundamento y persigue dañar su imagen pública y presionarlos para realizar un pago que consideran injustificado.

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