Portugal sigue sumando calamidades a una larga lista que comenzó hace dos semanas, cuando la borrasca Kristin impactó de lleno en el centro del país. Desde entonces han fallecido ya 16 personas por efectos directos o indirectos de los temporales, varias de ellas bajo tejados que se cayeron mientras intentaban repararlos. La rotura de un dique de contención provocó el desbordamiento del río Mondego, en Coimbra, y desmoronó el tramo de un viaducto de la autopista A-1, la principal arteria del país que conecta a las ciudades de la fachada atlántica, entre Lisboa y Oporto. La inundación no causó víctimas, ya que se trata de una zona sobre todo agrícola y había sido evacuada. En toda la ciudad se han desalojado de sus casas unas 3.000 personas en las últimas horas. La reparación de la autovía dañada, que no podrá acometerse hasta que no descienda el nivel del río, podrá tardar varias semanas, según el ministro de Infraestructuras y Vivienda, Miguel Pinto Luz, que describió la velocidad y violencia de las aguas como “absolutamente anormal”. El tramo de la autopista en Coimbra, entre los nudos norte y sur, permanece cortado desde última hora del miércoles y obliga a realizar itinerarios alternativos. Aparte de esto, las últimas horas han sido relativamente tranquilas en Coimbra, donde se concentraban los principales riesgos por la situación del Mondego. La previsión para evacuar a la población en zonas peligrosas ha evitado males mayores. El Gobierno está actuando con celeridad después de las críticas que recibió en los primeros días por su lentitud en la respuesta a las localidades dañadas por el mal tiempo. El primer ministro, Luís Montenegro, estuvo este miércoles sobre el terreno junto al presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa. Montenegro ha cancelado su presencia en la cumbre informal del Consejo Europeo que se celebra este jueves en Bruselas y decidió asumir directamente las competencias para gestionar la catástrofe tras la dimisión de la ministra del Interior, Maria Lúcia Amaral, muy criticada por alcaldes y oposición por estar desaparecida al principio de la catástrofe y ofrecer una imagen de ineficiencia. Una zona inundada en Coimbra, el miércoles.Pedro Nunes (REUTERS)Este jueves la situación ha mejorado en general en todo el país, pero se mantiene la preocupación sobre el río Mondego. Su cuenca era la única en situación de riesgo en las últimas horas, debido a la saturación del embalse da Aguieira, que se encuentra al 99% de su capacidad y que hace temer por su seguridad. El primer ministro pidió a la población que respete las indicaciones de las autoridades y alertó que todavía se necesitará “mantener una vigilancia total” en los próximos días porque se aguardan aún horas de precipitación intensa. En Alcácer do Sal, una localidad del distrito de Setúbal, el río Sado volvió a desbordarse el miércoles y anegar la zona baja de la ciudad donde se concentran los principales negocios y comercios. Los vecinos no han podido regresar a sus casas desde finales de enero. Hay varias líneas ferroviarias suspendidas y algunas carreteras secundarias cortadas tras el deslizamiento de tierras. Desde finales de enero, el país ha sufrido un tren de borrascas que ha destrozado numerosas localidades del país. El Gobierno ha declarado el estado de calamidad hasta el domingo 15 en 68 poblaciones. Tres de ellas realizarán ese día la votación de las elecciones presidenciales que tuvieron que aplazar por la imposibilidad de garantizar la celebración de la votación. En esos comicios se impuso el socialista moderado António José Seguro, con un 66% de los votos, frente al candidato de la ultraderecha, André Ventura, que alcanzó el 33%.
La rotura de un dique en Coimbra por el temporal obliga a cortar la principal autovía de Portugal | Internacional
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